El precio de la desigualdad (2012), del Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz, es un ensayo claro y combativo sobre cómo el aumento de la desigualdad en las economías avanzadas —con especial foco en Estados Unidos— no es un “daño colateral” inevitable, sino el resultado de decisiones políticas e institucionales. Stiglitz sostiene que cuando una minoría concentra renta y poder, también influye en las reglas del juego: mercados menos competitivos, regulación capturada, sistemas fiscales menos progresivos y una financiación de campañas que amplifica esa influencia.
A lo largo del libro, el autor conecta la desigualdad con consecuencias económicas y sociales muy concretas: crecimiento más débil y frágil, menor movilidad social, deterioro de servicios públicos, y una democracia más vulnerable a la presión de los intereses privilegiados. Frente a la idea de que la desigualdad incentiva el esfuerzo y beneficia a todos, Stiglitz argumenta que, a partir de ciertos niveles, termina “pasando factura” al conjunto: reduce oportunidades, frena la innovación y erosiona la cohesión social.
La obra no se queda en el diagnóstico. Propone un paquete de reformas orientado a reequilibrar el sistema: fiscalidad más justa, inversión en educación y salud, fortalecimiento de la competencia, regulación financiera efectiva, y medidas para mejorar el poder de negociación y la protección de las rentas del trabajo. En conjunto, es una lectura imprescindible para comprender por qué la desigualdad se ha convertido en un tema central del debate económico y qué políticas pueden ayudar a corregirla sin renunciar a la eficiencia.
Recomendado para: lectores interesados en economía aplicada, políticas públicas y debates sobre crecimiento, justicia social y calidad democrática.

Publicado por Deusto Business School